Candelero
Al trapiche noble llego yo
Es guarapo dulce con limón
Y la caña brava da el color
Pan de azucar canta a mi amor
Leña del monte iré a prender
Brillará en tu corazón
La caña dulce con hervor
Forjará a tu caminar
Candelero, candelero
¡Agítalo!
Aviva el fuego
Candelero
¡El fuego de tu amor!
Al trapiche grato llego yo
Y a tus ojos bellos miro yo
Hay la miel de caña por montón
Y es almíbar de tu caminar
Ven acá morena dime tú
Si es guarapo lo que tienes
Pues mi fuego lo ha de hervir
Y arderá en tu corazón
Candelero, candelero
¡Agítalo!
Aviva el fuego
Candelero
¡El fuego de tu amor!
El trapiche dulce es tu miel
Y mi fuego lo calienta
Y el guarapo de tu amor
Hervirá en mi corazón
Dulce, dulce caña eres tú
Tu mirada me fermenta
Y mi fuego la calienta
¡Es la panela de mi amor!
Candelero, candelero
¡Agítalo!
Aviva el fuego
Candelero
¡El fuego de tu amor!
Candelero, candelero
¡Agítalo!
Aviva el fuego
Candelero
¡El fuego de tu amor!
Del trapiche alegre salgo yo
Con tu dulce en mi corazón
Y la miel de caña tienes tú
Con el fuego de mi amor
Luz de mi vida yo amaré
Esa mirada de incendiar
Jugo de caña con limón
¡Es la panela de mi amor!
Candelero, candelero
¡Agítalo!
Aviva el fuego
Candelero
¡El fuego de tu amor!
Candelero, candelero
¡Agítalo!
Aviva el fuego
Candelero
¡El fuego de tu amor!
He estado junto a un trapiche viendo el guarapo pasar de claro y con olor a verde a espeso y oscuro sobre el fuego, y nunca olvidé cuánto se parecía ese proceso al deseo comportándose bajo presión. “Candelero” fue lo que pasó cuando finalmente me permití escribir esa comparación hasta el final, en vez de solo notarla de paso.
Cuidé el vocabulario a propósito. Guarapo, panela, trapiche, candelero, para mí no son palabras tropicales decorativas, son pasos, una secuencia real que cualquiera que haya crecido cerca de un cañaduzal reconocería sin necesidad de explicación. Me gustó la idea de una seducción que sigue un proceso de producción real, etapa por etapa, porque el deseo rara vez se describe con ese tipo de precisión física. Y aquí es donde el trabajo en el trapiche resulta ser un símil para otro ámbito: Si yo soy el candelero y tu eres la caña, entonces “tu mirada me fermenta” ¿que viene a evocar?
La pasión amorosa, sabe a dulce como la panela. Para ésto, el ritmo del son cubano es el mejor medio para transmitir dicho fermento.
Siendo así, súbele el volumen y disfruta “Candelero”.